Música e Inteligencia Artificial.

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Música e Inteligencia Artificial.

Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Vie 12 Ene 2018 - 15:50

Hola.

Pablo Gervás Gómez-Navarro, profesor de la Facultad de Informàtica e Instituto de Tecnología del Conocimiento de la Complutense de Madrid, trabaja en modelos computacionales para la creación literaria.
En abril del año pasado, el equipo de Gervás participó en el Festival Poetas de Matadero, donde presentó una antología de poemas generados por el programa SPAR (Small Poem Automatic Rhymer).

"A día de hoy, se están explorando soluciones tecnológicas para aprovechar el potencial de la Inteligencia Artificial (IA) en procesos creativos de muchas àreas. Se aplica IA directamente en música, arte, juegos, poesía y narrativa. En muchos casos los resultados producidos son fruto de una simbiosis entre las capacidades de la computadora y las del hombre", dice Pablo Gervás.

Otro proyecto en el que ha trabajado Gervás es en el musical "Beyond the Fence", que se realizó conjuntamente con grupos de investigaciòn de varias universidades europeas y en el que usó el programa ProperWryter para desarrollar el argumento de la obra.
Para Gervás, el impacto de las tecnologìas en los procesos creativos siempre ha sido muy grande, incluso cuando éstas no eran digitales. Una de sus referencias es el juego Façade, de Mateas y Stern, pionero en este tipo de trabajos.

En "El próximo paso. La vida exponencial" (BBVA/OpenMind), Ramón López de Mántaras, director del Instituto de Investigación en IA, se refiere a la creatividad en las artes visuales poniendo como ejemplo el sistema robòtico AA-RON, desarrollado por el artista y programador Harold Cohen.

El ingenio es capaz de coger un pincel con su brazo y pintar en un lienzo sin ayuda.
"Sus conocimientos no son como los de los humanos, basados en la experiencia, pero han sido adquiridos de forma acumulativa", precisa Mántaras, que en la misma tribuna enumera sistemas de improvisación musical como Flavors Band, GenJam, Franklin, Thom y Wessel.
"La IA ha desempeñado un papel crucial en la historia de la música por ordenador casi desde sus inicios, en la década de 1950", recuerda el científico.

El número de enero de la revista Telos (editada por la Fundación Teléfonica), además de la entrevista a la antropóloga cíborg Amber Case (que ocupa su portada), destaca la presentación, en el I Festival Internacional de Robótica de Milán, de Yumi, un robot humanoide que dirigiò nada menos que a la Orquesta Filarmónica de Lucca en el Teatro Verdi de Pisa imitando los movimientos de su director, Andrea Colombini.

La IA tiene tambièn mucho que decir en el mundo de la escena. Uno de los pioneros es Marcel.lí Antúnez. El cofundador de la Fura dels Baus realizó su primer robot junto a Sergi Jordá y lo bautizaron como JoAn l'home de Carn.
"Tenía comportamientos simples pero 'randomizados', como si tuviera su propia inteligencia", explica el director, creador también de la performance Epizoo, un ingenio que permitía al espectador controlar su cuerpo a travès de un sistema mecatrónico creado con un robot corporal de forma exoesquelética, un ordenador, un dispositivo de control mecànico y una pantalla de proyección vertical.
Pero, ¿puede hablarse de un comportamiento artístico de las computadoras?...
Antúnez apunta a que ciertos errores de los programas, como el llamado Glitch, pueden considerarse comportamientos artìsticos y por tanto una forma de IA: "Desde esta perspectiva quizá las máquinas puedan establecerse como creadores independientes..."

Artistas como Calder, Jean Tinguely y Stelarc llevaron a Antúnez a trabajar con estos mecanismos, pues en el origen de sus inquietudes estuvieron Adam Smith y "La riqueza de las naciones", y el inventor escocès James Watt: "Sin saberlo, fueron los padres de la preponderancia de las máquinas".

Muy vinculado tambièn a la Fura (firmó el famoso Hércules de la ceremonia de los JJOO de Barcelona 92), Roland Olbeter, deslumbrado por "Los viajes de Gullivert", de Jonathan Swift, presentó hace 2 años en el Grec "El sueño de Gulliver", una ópera mecánica para marionetas robotizadas en la que hasta la mùsica, compuesta por Elena Kats-Chernin, era interpretada por instrumentos robotizados, algunos de ellos en directo.
"El montaje se debate entre lo grande y lo pequeño, entre la verdad y la mentira", explica Olbeter, capaz de dotar de emoción a sus criaturas.

La tecnología interactiva es tambièn el material de creación para la compañía Kònic Thtr, que lleva investigando con esta forma de expresión desde los años 90.
Danza, performance, música y artes visuales se mezclan en sus obras con las nuevas herramientas digitales. Es lo que Rosa Sánchez y Alain Baumann, director artístico y tecnológico, respectivamente, llaman "escena aumentada".
Han trabajado con el Instituto de Investigación en IA de Barcelona (IIIA) y el IRCAM de París.
"Mur.muros" o "Before the Beep" son algunas de sus propuestas.
Tanto Sánchez como Baumann han tomado como referencia los trabajos del ingeniero portuguès Vitorino Ramos, que a su vez ha colaborado con varios artistas para desarrollar robots que pintan, como los realizados por Leonel Moura.

Otra referencia son las creaciones de Christa Sommerer y Laurent Mignonneau, y en concreto "A-Volve", de 1994.
El director Álex Peña utilizó tambièn la IA para "Máquinahamlet", instalación que pudo verse en el Teatro Central de Sevilla y en la que empleó para las voces la herramienta Dictado y habla del sistema IOS.

Hasta el director de cine Lars Von Trier acaba de incorporar a sus rodajes el sistema Autovisión, una forma de operar con la cámara capaz de controlar los encuadres.
"Ya no los controlo yo, lo hace el ordenador", ha señalado el director de "Bailar en la oscuridad".

La IA es ya una realidad entre nuestros creadores.
Desarrolla, cuando no sustituye, nuestras manifestaciones artísticas, creando nuevos caminos en la forma de expresarnos.

Geoffrey Hinton, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Tecnologías de la Informaciòn y Comunicación de 2017, se pregunta en la revista Ábaco por qué tenemos sueños: "Sospecho que hay una buena razón computacional, y cuando la descubramos podremos hacer redes neuronales artificiales que aprendan mucho mejor".

Ése será el próximo "sueño", el gran desafío del ser humano.

Un saludo.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Vie 19 Ene 2018 - 23:19

Hola.

La IA ya forma parte de nuestras vidas. Muchos de los productos y servicios en nuestras rutinas usan IA: buscadores de internet, medios sociales, plataformas de mùsica como Spotify o de comida a domicilio como La Nevera Roja, mòviles, el Applewatch o el termostato de Google para regular la temperatura en casa.
En la medicina se utilizan servicios de IA para precisar el tipo de cáncer en el diagnóstico o en la quimioterapia recetada, en el sector financiero para calcular la solvencia de quien solicita un prèstamo, para la detección automática de fraude, etc...

El grado de precisión con el que dicha tecnología puede desempeñar tareas concretas y la semántica de uso humanizante que la acompaña (IA, redes neuronales artificiales, aprendizaje de máquinas) está generando miedo, incertidumbre y duda.
¿Qué beneficios puede aportar esta tecnología a nuestra sociedad?...¿Dónde se debería aplicar?...¿Van a alzarse contra el hombre e intentar dominarlo?...

La IA no es inteligente. La IA es un proceso de automatización que se genera programando algoritmos y alimentándolos con grandes bases de datos muy heterogéneos, denominados Big Data.
Los algoritmos se podrían comparar en cierto grado con una receta de cocina y el Big Data con los ingredientes. El algoritmo, al igual que la receta, depende de sus ingredientes para hacer un buen pastel. Y como toda receta, cada algoritmo tiene su toque personal.
Y ahí yace uno de los riesgos más sutiles: la tecnología creada ni es buena ni es mala, pero tampoco es neutral.
Los algoritmos son creados por personas y son un lenguaje con el que se formalizan cadenas de órdenes y comandos. Como todo lenguaje, es extremadamente subjetivo y contiene prejuicios de los que tal vez el equipo de programación no es consciente.
Con todo ello puede ocurrir que el proceso algorítmico programado para reclutar personal en una compañía discrimine a mujeres o a minorías. Si para determinar que alguien tiene capacidad de liderazgo solamente se consideran candidatos con experiencia en cargos de dirección (en vez de otras características adicionales como por ejemplo cualidades de pensamiento analítico y estratègico), se discriminará indirectamente a mujeres, ya que éstas siguen teniendo menos experiencia como líderes.

Los proyectos de ciudad inteligente organizan la infraestructura de una ciudad, sea el transporte público o la distribución de electricidad. Si dichos procesos se organizan únicamente con el mero criterio de la eficiencia y no se consideran otros aspectos como la equidad, las zonas con habitantes menos pudientes acabarán siendo discriminadas.
Ello se debe a que los barrios màs ricos suelen estar más digitalizados y la base de datos con la que operan dichos programas es mayor que la de zonas menos acaudaladas. Al poseer más información los programas pueden calcular con más rigor las necesidades de los habitantes de ese barrio.

Con procesos algorítmicos se pueden encasillar a personas en perfiles de los que les puede resultar difícil salir, puesto que no son conscientes de estar siendo manipulados en una determinada direcciòn.
Citando al economista Paul Krugman: compra online y encontrarás todo lo que necesitas. Ve a una librerìa y encontrarás lo que no estás buscando.
Pese a la previa alegoría culinaria, el fin del proceso algorítmico no es un pastel, sino ver con qué probabilidad determinados patrones de comportamiento o acción se repiten y están interrelacionados.
Es la idea de que el futuro es una repetición de lo que hemos hecho en el pasado.

Los procesos algorítmicos son incapaces de recontextualizar patrones de comportamiento pasado ante nuevas circunstancias. Ello explica por qué el progreso en la programación de robots destinados a asistir a pacientes sigue siendo bastante limitado.

Por otro lado esta tecnología es consistente, a diferencia del ser humano. Según un estudio del psicólogo Daniel Kahneman publicado a fines de diciembre del 2016, las profesiones en las que se deben emitir juicios subjetivos como los ejecutivos, banqueros o jueces, se caracterizan por un alto grado de inconsistencia.
Aspectos como el mal tiempo, el no haber comido o que el equipo preferido haya perdido el último partido pueden influir en las decisiones de un juez.
La IA puede detectar este tipo de comportamiento y ayudar al individuo a reconsiderar sus decisiones. El sector público puede utilizarlo para organizar la estructura del país de manera más eficiente y equitativa.

La automatización tiene un doble filo: con algoritmos podemos detectar los patrones de discriminación más sutiles, y adentrarnos en los comportamientos y aspectos de la desigualdad que pasan más desapercibidos.
Asímismo, la automatización ambiciona democratizar el acceso a servicios de asistencia con el uso de sirvientes mecánicos como programas de software o robots, cada vez más asequibles para un mayor número de personas. Ello puede librar al ser humano de tareas repetitivas, proporcionándole libertad para dedicar mayor atención a actividades más complejas.
Por otro lado, el delegar tareas a un software o robot implica obligatoriamente la pérdida de espontaneidad y autonomía en esas tareas, el encasillamiento voluntario en perfiles basados en comportamientos.

La IA esconde un gran potencial para el ser humano y la sociedad en general, pero también grandes riesgos.
Solamente podremos disfrutar sus beneficios si nos aseguramos un control constante y democrático.


Fin del artículo publicado esta semana por Lorena Jaume-Palasí: directora de AlgorithmWatch y profesora de la Universidad de Múnich.

Un saludo.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Sáb 27 Ene 2018 - 23:07

Hola.

Esta semana pasada 4 científicos de la Universidad de Kyoto (Guohua Shen, Tomoyasu Horikawa, Yukiyasu Kamitani y Kei Majima), dieron a conocer el logro por primera vez en la historia de que un ordenador lea la mente de una persona.

Han sido capaces de desarrollar nuevas y poderosas tècnicas de "decodificación" de los pensamientos usando complejas redes neuronales o, lo que es lo mismo...IA.

Hasta ahora, el llamado "machine learning" (la capacidad de aprendizaje de una màquina) se había utilizado para hacer escáneres cerebrales o para generar visualizaciones sencillas de los pensamientos de una persona, siempre que fueran imágenes binarias simples y en blanco y negro, como letras o formas geométricas dibujadas en un papel.
El nuevo sistema de IA permite a los ordenadores recrear objetos complejos y no solamente simples píxeles.

Durante 10 meses los 4 científicos estuvieron mostrando imágenes naturales como personas, aves o insectos a 3 voluntarios en 25 fotos distintas mientras se les medía la actividad cerebral.
Una vez escaneada toda esa actividad del cerebro, un ordenador llevó a cabo el proceso de "ingenierìa inversa", decodificando la información y usándola después para generar visualizaciones de los pensamientos de los 3 sujetos.
El resultado fue mucho mejor cuando la persona veía el objeto en directo y se escaneaba entonces su cerebro, que cuando lo pensaba sin tenerlo delante de sus ojos.

Yukiyasu Kamitani dijo: "Hemos estudiado métodos para recrear la imagen que una persona está viendo basándonos solamente en su actividad cerebral. Nuestro método anterior se basaba en suponer que una imagen solo consiste en pìxeles o formas simples. Pero se sabe que nuestro cerebro procesa la información visual extrayendo jerárquicamente diferentes niveles de características o componentes de diferentes complejidades".

Los 4 investigadores se atrevieron a hablar de que el próximo paso será el de una máquina capaz de visualizar los sueños, de la posibilidad de crear arte solo con imaginarlo, de ver las alucinaciones de un paciente psiquiátrico, o de algún no muy lejano día donde nos comunicaremos con las máquinas usando solamente el pensamiento.

Un saludo.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Mar 6 Feb 2018 - 22:38

Hola.

Uno de los actuales carros de batalla de Google es la IA, y ahora sale a la luz la creaciòn de Tacotron 2: un sistema capaz de crear voces tan realistas que son casi indistinguibles de las humanas.
Esta herramienta se basa en 2 redes neuronales:
- Una se encarga de traducir el texto en un espectrograma que represente todas las frecuencias de audio.
- Por otro lado, un programa creado por Deep Mind (empresa de innovaciòn en IA adquirida por Google), que ha desarrollado el Wavenet, y que puede leer y generar un sonido muy parecido al humano.

El resultado es un programa que es capaz de modificar su entonación en preguntas, realizar pausas como las personas, o hacer más ènfasis en palabras con mayúsculas.
Su aplicación será casi inmediata por el Google Assistant (asistente de voz de Google), con la intención de que al darle órdenes parezca que estamos hablando con una persona real.
De momento solo han conseguido generar una voz femenina en inglés, ya que para cada lengua y género se necesita un desarrollo completo, pero Google ya trabaja para crear este sistema en otros idiomas.

Un saludo.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Jue 8 Feb 2018 - 11:54

Hola.

Carta al robot que cuidará a mi nieta (por José Manuel Sánchez Ron):

2106. Apreciado robot, en mi tiempo (que no es el tuyo) se contaba la historia de náufragos que, aislados en islas deshabitadas, escribían mensajes que metían en botellas, que después cerraban y lanzaban al mar.
Se dice que alguno de esos mensajes llegò, mucho tiempo después, a un sorprendido destinatario. Que aquello significase la salvación del nàufrago es algo que dependía del narrador, de manera que dejemos el resultado como una incógnita.
Yo no te escribo un mensaje encerrado en una botella, el mío transitará en papel (poco tiempo) y por los vaporosos mundos electrónicos, y su destino es tan incierto (mejor, improbable) que el que pudo haber pergeñado un desesperado náufrago.
Si lo recibes dentro de 88 años, hará ya mucho tiempo que habré emprendido el camino que terminará llevándome al lugar del que surgí: el Universo. Primero me convertiré en cenizas, aventadas o enterradas en algùn lugar de este hermoso planeta nuestro, y luego, mucho más tarde, cuando nuestra estrella sufra su particular Armagedón, desperdigadas por el espacio. Polvo de estrellas somos, y polvo còsmico seremos.

Que 2106 sea el destino temporal deseado de esta carta se debe a que ese año mi nieta, Violeta, cumplirá, ojalá, 90 años y estoy seguro que una buena parte de su vida habrá estado en estrecho contacto con robots.
La, como ahora denominamos, "robotización", se habrá instalado firmemente en la vida de todos los humanos. Soy, fui, historiador de la ciencia y sé muy bien que predecir el futuro es misión arriesgada: lo que sé del pasado científico y tecnológico me ha enseñado que el futuro desafía la mayor de las imaginaciones.
¿Habría imaginado aquel gran visionario que se llamó Leonardo da Vinci que algún día sería posible que dos personas situadas cada una en las antípodas de la otra pudieran comunicarse casi instantáneamente?
Ignoro cuánto se habrá desarrollado lo que ahora llamamos IA, la capacidad que hará que los robots sean mucho más que simples conjuntos de piezas que respondan mecánicamente, sin ningún tipo de creatividad y en ámbitos muy concretos, a estímulos externos (lo que se denomina IA débil).
Cuando escribo estas líneas, el objetivo último de la IA es lograr que una máquina tenga una inteligencia de tipo "general" similar a la humana, fin que muchos especialistas dudan que se llegue a alcanzar jamás. Yo, sin embargo, no pienso lo mismo.

Al menos en algunos campos, los robots tomaréis el liderazgo: por ejemplo, en ciencia.
Y ello porque en vuestras inteligencias estarán insertadas leyes científicas que a nosotros, los humanos, aunque sepamos utilizarlas nos son, en el fondo, incomprensibles. Nuestras mentes son "clásicas", no "cuànticas" y no podemos entender, por ejemplo, la denominada "dualidad onda-partícula" o el "entrelazamiento".
Pero, al formar parte de vuestro sistema cognitivo, esas leyes serán naturales para "seres" como tú, apreciado y lejano robot. Y esto, unido a vuestra capacidad de cálculo y de identificar patrones en conjuntos inmensos de datos, os permitirá encontrar leyes científicas mucho mejor que los humanos. Sois, creo, la esperanza de la ciencia.

Pero hoy no te escribo esta imposible carta por eso. Si solo pensase en estas cosas, sería la mía una carta para todos, o para una clase determinada, de robots, y ahora yo estoy pensando en un tipo de robot que, imagino, se creará-construirá, uno que mantendrá una relación especial con los humanos, que será algo asì como un "robot de compañía" de una persona, que conocerá mejor que nadie sus gustos, cuidará de su salud, le ayudará en sus necesidades y confortará en momentos (tal vez prolongados) de soledad o desvalimiento.

En mi acaso desmedida fe en el progreso científico y tecnològico, pienso que el robot al que ahora escribo, tú, serás muy diferente a los que ahora, al poco de comenzar el siglo XXI, conocemos.
Supongo que tu forma será humanoide y tu composición, lejos de la frialdad de los metales, muy parecida a la orgánica nuestra. Que serás capaz de mantener conversaciones y reconocerás emociones. No quiero decir que serás como nosotros, los humanos.
Tu inteligencia-mente  no será capaz de escribir historias como las que compusieron humanos (espero que aún se recuerden en tu tiempo) como Homero, Cervantes o Shakespeare, ni podrás prolongar tu estirpe mediante actos surgidos de complejas mezclas de emociones y pasiones, aunque éstas sean, en el fondo, lo sè, meras reacciones químicas.
Pero no me importa, un buen compasivo robot puede ser no solo útil, sino también una querida compañía, mil veces preferible a la de tantos y tantos humanos cuyos comportamientos e ideas son detestables. Conocí y supe de muchos de éstos.

Es a ese robot, al que imagino acompañando (deseo de todo corazòn que no seas su única, ni tampoco su más preciada compañía) a mi nieta Violeta, al que ahora escribo. Sus 90 años no irán acompañados, ni en hecho ni en temida perspectiva (de esto estoy seguro) de males que los humanos de mi época tememos, alzheimer, cáncer, senilidad...y que la ciencia habrá vencido.

El 16 de diciembre de 1940 (yo aún no había nacido) un hombre que viajó como pocos por los mundos de la imaginación pero que temía alejarse de su hogar, de nombre Isaac Asimov, enunció tres leyes que deberían obedecer todos los robots:
1- Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2- Un robot debe obedecer las òrdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la primera Ley.
3- Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la primera o segunda Leyes.

Me gustaría que en el futuro (tu pasado) se haya añadido una ley màs:
4- Un robot debe procurar que los humanos sean felices, siempre que esa felicidad no entre en conflicto con las dos primeras Leyes.

Procura, apreciado robot, que mi nieta sea feliz, que su mundo sea luminoso. Y que no olvide algo que quien ahora te escribe, su abuelo, valorò mucho: la tierna humanidad. Pensarlo hoy me hace dichoso a mí también. Más que cualquier otro pensamiento.

Un saludo.


P. D.: José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 06.01.1949) es físico, profesor de UAM, historiador de la ciencia y académico de la RAE (sillón G). Ha publicado más de 40 libros sobre la ciencia y la historia. Ha impartido cursos y conferencias en las Universidades de Yale, Minnesota, Boston, Oxford, Berkeley, etc...
Desde 2003 miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes en Salzburgo.
Desde 2005 miembro de la Académie Internationale d'Histoire des Sciences en París.
Desde 2006 miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Física y Naturaleza.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Jue 1 Mar 2018 - 12:58

Hola.

Los robots sociales pisan fuerte en el Mobile World Congress de Barcelona: algunos charlan, otros vigilan la casa y los hay que hasta ayudan a los niños a hacer sus deberes escolares.

Los robots sociales, artefactos aplicados a la terapia y a la enseñanza y diseñados para interactuar con personas, ganan terreno este año en el MWC de Barcelona con aplicaciones para facilitar el día a día a sus dueños:
- Pepper te explica qué tiempo hace y da clase en la universidad.
- Robelf vigila la casa para que no se cuelen extraños.
- Ijini cuenta historias a tus hijos.

Ellos son algunos de los robots sociales que este año han copado muchas miradas en el MWC, donde ya han comenzado a formar parte del paisaje de esta cita internacional.

Una de las empresas que màs ha potenciado esta situación es SoftBank, que tiene varios ejemplares de su robot humanoide Pepper en el espacio que ocupa en la feria.
Gracias a sus sensores, localiza cuando alguna persona pasa cerca y lo llama para captar su atención.
Este androide es uno de los más veteranos dentro del salón y su gran seña de identidad es que es capaz de reconocer el estado de ánimo de su interlocutor: según cómo te note...responde de una forma u otra.

En general, los robots sociales combinan IA e internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés), lo que los convierte en una especie de asistentes virtuales. Ésta es precisamente la función del coreano Ijini, que a simple vista podría parecer una mascota porque su forma es más parecida a de un perro que a la de un humano.
Refuerza esta impresiòn el hecho de que acuda rápidamente hacia su dueño cuando lo llama por su nombre.
Ijini, de Innovative Plan Lab, cumple con funciones básicas como hacer de despertador o recordar citas, pero también incluye funciones de entretenimiento (puede buscar un video en Youtube u otras plataformas para verlo en la TV) y contenidos educacionales.

Ayudar a los más pequeños con los deberes también es uno de los cometidos que cumple Robelf, un androide taiwanès que además centraliza el control de todos los dispositivos inteligentes del hogar.

Un saludo.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Lun 5 Mar 2018 - 23:43

Hola.

Las grandes tecnológicas harán que tengamos la posibilidad de que hablemos con los asistentes virtuales como si fueran nuestros mejores amigos cuando invadan nuestra casa.

Levantarse temprano por la mañana es duro, y el gesto de coger el mòvil y acertar en el pequeño botón de apagar la alarma sigue costando. Pero si las películas de ciencia ficción nos han enseñado algo es que nos gustaría que las máquinas pudieran ahorrarnos estos pequeños trances y hacernos la vida cotidiana algo más fácil...y ahí es donde entra Aura.

"Aura, apaga el despertador". Y el móvil deja de berrear y suspiras con alivio.
Aciertas a poner a cargar el móvil, que enciende su pantalla y ves por el rabillo del ojo que estás a día 25. Sería toda una novedad que no anduviera sin datos...
"Aura, ¿cuántos megas me quedan este mes?", le preguntas. Puf...Pues con eso tendrá que valer. O bueno, puedo contratar este mes un poco màs.
"Aura, ¿puedo ampliar mis datos este mes?". Pues ahí se van las cañas del domingo por la tarde con mi cuñado, que tampoco me apetecían mucho.

Son varios ejemplos que Telefónica ha presentado en el Mobile World Congress 2018 con una versión preliminar de Aura, su asistente virtual. Se trata de una Siri a la española que se integrará con los productos de Movistar, el Messenger de Facebook o el asistente de Google.

Te dejas caer en el sofà y buscas el mando a distancia de la TV...pero debe estar oculto en algún rincón del salón, para variar. No hay problema, coges el móvil y dices: "Aura, ponme la película de tal cadena", y el TV al instante se enciende.

Aunque tienen capacidad para chatear con el usuario si así lo elige, este tipo de ayudantes no corpóreos están concebidos para charlar con normalidad y proponer series para ver en TV, informarte de tus facturas pendientes, de tus servicios contratados en el hogar y de todo lo que tienes contratado con Movistar.

Aura está pensada no solo para España, sino para todo el mercado mundial de Telefónica. En nuestro país, sus funciones por ahora estarán relacionadas con los servicios de Movistar: ver algo interesante en la TV, recuperar la serie que habías dejado puesta, saber la programación del fútbol, etc...

Pero en Argentina hace de servicio de atención al cliente personalizado. En Brasil y en Reino Unido lo mismo, pero con los teleoperadores Vivo y O2, respectivamente.
En Chile, está integrado en el Messenger de Facebook y puede incluso avisar a tus contactos de que estás bien tras un terremoto o una situación de emergencia.

Mientras tanto, la jornada laboral ha pasado volando y llegas a casa, cocinas la cena, repasas el día y te sientas en el sofá: "Aura, ponme la serie que dejé a medias y grábame la película de La2".

Quizás pienses en este momento que la utilidad de los asistentes virtuales es un poco limitada. Pero Aura, como plataforma y no solo como asistente, será el principal soporte para Movistar Home, un dispositivo para el hogar que jubilará del todo a los teléfonos fijos: servirá para llamar a tus padres, para hacer videollamadas a móviles y ordenadores, para encender y elegir programa en la tele...

Aunque Alexa, el asistente de Amazon, domina fuera, en España por la barrera idiomática (adaptarse al español lleva su tiempo y cuesta su buen dinero), no parece que vaya a llegar a corto plazo.
El objetivo es competir en un mercado en el que las grandes tecnológicas internacionales empiezan a hacerse un hueco en EE.UU. y otros países angloparlantes.
Es algo en lo que Telefónica lo tiene más fácil y va a intentar aprovecharlo: Aura se lanza al mercado este año y comenzará por un terreno ya conocido y còmodo para luego integrarse con más productos en 2019.

Pero volvemos a tu casa, y ahora mismo el reloj ya marca una hora dramática para tu descanso, así que decides irte a la cama: "Aura, apaga las luces de toda la casa".
Te haces uno con el nórdico a oscuras y, antes de dormirte, tu cerebro tiene un momento último de lucidez: la colada. "Aura, ¿lloverá mañana?". Vaya suerte la mía...Bueno, la colgaré dentro.
"Aura, recuérdame poner la lavadora cuando llegue por la tarde a casa", le dices.

Y ya puestos: "Aura, enciende el termostato y pon la calefacción 2 horas antes de que llegue mañana a casa".
Listo y a dormir.

Un saludo.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Sáb 31 Mar 2018 - 18:36

Hola.

Las imágenes fraudulentas son tan antiguas como la propia fotografía. Pero si Photoshop llevó la manipulación de imàgenes a la era digital, ahora la IA se halla lista para lograr un nuevo nivel de efectismo: las redes neuronales ya son capaces de analizar millones de imágenes de personas y lugares reales, y usarlas para crear otras ficticias pero muy convincentes.
La imagen final resulta prácticamente indistinguible de la de una persona real.

Estas redes constan de varios ordenadores conectados entre sí de tal modo que, hasta cierto punto, remedan la estructura del cerebro humano.
Google, Facebook y otras compañías llevan años usándolas para que sus programas aprendan a identificar personas en una imagen.
Una técnica más novedosa emplea las conocidas como "Redes Generativas Antagónicas" (GAN, por Generative Adversarial Networks). Estas consisten en un "generador", que crea imágenes, y un "discriminador", que evalúa su autenticidad.

Oren Etzioni, del Instituto Allen de IA en Seattle, dice: "Las redes neuronales necesitan millones de imágenes para usarlas como ejemplos con los que aprender. Las GAN suponen una forma (relativamente) nueva de generar automáticamente esos ejemplos".

Sin embargo, estas redes pueden tambièn lograr que una máquina genere con rapidez imágenes falsas pero realistas. Para ello, la red generadora usa la técnica de aprendizaje automático para estudiar un enorme número de imágenes, lo que esencialmente le enseña a crear las suyas de modo que parezcan auténticas.
Luego las envía a la red discriminadora, la cual ha sido entrenada para determinar la apariencia que tiene la imagen de una persona real. El discriminador califica cada una de las imágenes del generador en función de su realismo. Con el tiempo, el primero va mejorando en su tarea de producir imágenes falsas, y el segundo mejora a la hora de detectarlas: de ahí el apelativo de "antagónicos" o "adversarios".

Las GAN han sido aclamadas como un gran avance de la IA porque, tras un entrenamiento inicial, continùan aprendiendo sin supervisión humana. Ian Goodfellow, investigador de Google Brain, fue el autor principal de un estudio que presentó esta estrategia en 2014.
Desde entonces, decenas de expertos de todo el mundo han experimentado con las GAN con fines diversos, como el control de robots o la traducción de idiomas.

Desarrollar estos sistemas no supervisados constituye todo un reto. En ocasiones, las GAN dejan de progresar, ya que, si el generador no es capaz de producir imágenes cada vez más realistas, eso impedirá que el discriminador mejore.

Nvidia, el fabricante de microchips, ha diseñado un mètodo para entrenar redes antagónicas que ayudan a evitar ese parón. La clave está en entrenar tanto al generador como al discriminador de manera progresiva, proporcionándoles imágenes de baja resolución y añadiendo nuevas capas de píxeles con más y más detalles a medida que avanza el entrenamiento.
Además, esta táctica de aprendizaje automático progresivo reduce el tiempo de entrenamiento a la mitad. El equipo demostró su método a partir de una base de datos con más de 200.000 imágenes de personas conocidas. A partir de ellas, el sistema fue capaz de generar rostros muy realistas y en alta resolución de personas que no existían.

Una máquina no sabe de manera "innata" si las imágenes que crea son realistas o no.
"Elegimos las caras como ejemplo principal porque para nosotros, los humanos, es muy fácil juzgar el éxito de este modelo generativo: todos tenemos incorporada una máquina neuronal (que además continúa entrenándose a lo largo de la vida) para reconocer e interpretar rostros", dice Jaakko Lehtinen, investigador de Nvidia.
El reto consiste en lograr que las GAN imiten ese instinto humano.

Por su parte, Facebook ve las redes antagónicas como una manera de predecir mejor lo que los usuarios quieren ver a partir de su comportamiento previo y, en última instancia, de crear una máquina que muestre sentido común.
El responsable de investigación en IA de Facebook, Yann LeCun y el ingeniero Soumith Chintala han descrito su sistema ideal como "capaz no solo de reconocer textos e imágenes, sino también de llevar a cabo funciones de orden superior, como razonar, predecir y planificar de manera comparable a como piensan y se comportan los seres humanos".

Le Cun y Chintala pusieron a prueba la capacidad predictiva de su generador proporcionándole 4 fotogramas de un video y haciendo que generase los 2 siguientes.
El resultado fue una continuación realista de la acción, ya se tratase de una persona haciendo movimientos con la cabeza o simplemente caminando.

Los videos e imágenes así generados ofrecen grandes posibilidades a aquellos directores de cine y creadores de videojuegos que necesitan un contenido relativamente económico. Pero, aunque las GAN pueden producir imágenes que "parecen realistas a simple vista", todavía tienen un largo camino por recorrer hasta lograr el autèntico fotorrealismo, asegura Alec Radford, de la compañía OpenAI y autor principal del estudio de 2016 en el que se basaba el trabajo de Facebook.
El experto añade que los vídeos de alta calidad generados mediante IA quedan aún màs lejos.

Esta técnica podría sembrar aún más dudas entre la gente que cada vez cuestiona más lo que ve en línea, si los alborotadores de internet llegan a usar las imágenes o vídeos falsos mediante IA con fines perversos.

Un saludo.

JOSE ANTONIO MARTINEZ

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Lun 8 Oct 2018 - 16:59

Hola.

Desde el viernes 5 de octubre hasta el 3 de febrero puede verse en la Fundación Telefónica de Madrid (C/Fuencarral 3) una exposición de la que únicamente conozco su título, "Nosotros, robots".

Coincide esta noticia con que acabo de leer el nuevo libro del celebrado autor de Sapiens, Yuval Noah Harari: 21 lecciones para el siglo XXI (Debate). No hace falta estar muy informado para suponer que cualquier lección que se pretenda aventurar para el futuro, pròximo o lejano, deberá tener en cuenta a la Inteligencia Artificial (IA) y la robotización.

Así sucede con este libro, que arranca con una parte dedicada a "El desafío tecnológico", encabezada por unas frases que difícilmente pueden negarse: "La fusiòn de la biotecnología y la infotecnología nos enfrenta a los mayores desafíos que la humanidad ha conocido", y de la que forman parte capítulos cuyos títulos estremecen: "Cuando te hagas mayor, puede que no tengas empleo", "Los macrodatos te están observando" y "Quienes poseen los datos poseen el futuro".

No tengo duda de que no soy un robot (usted tampoco lo es, querido lector), el problema es si lo terminaremos siendo o asemejàndonos a ellos, como parecen presagiar algunos futurólogos.
Yo no, soy demasiado mayor para eso, pero aún así me doy cuenta de que una de las características de los humanos, la de mantener relaciones directas, cara a cara, con todo lo que ello implica de, por ejemplo, elaboración y modificación (forzada por el propio intercambio) de argumentos o el papel de la gestualización, ese diccionario sin palabras que nos ha regalado la evolución, está siendo socavado.

Y lo está no solo porque mantenemos conversaciones, ridículamente breves, a través de los mensajes que escribimos en nuestros teléfonos inteligentes, sino tambièn porque ya no podemos estar seguros de quién, o qué, se halla al otro lado de "la línea".

Recientemente tuve una experiencia al respecto que me ilustró sobre la potencia actual de la IA.
Compré un libro en una muy conocida compañía de comercio electrónico, y éste no llegaba, habiendo traspasado de lejos la fecha en que se me anunció que lo recibiría.
Entré en el apartado en el que se detallan mis compras y encontrè una esquina en la que se decía que si clicaba allí en pocos minutos me atenderían.
Entablé entonces un "diálogo", con frases breves que, finalmente, me resolvió el problema (recibí el libro al poco tiempo).
La cuestión es que estoy razonablemente seguro que mi interlocutor era un robot, un bot (programa informático sofisticado).

Hubo un tiempo en el que se consideraba que una prueba del avance de la IA era el denominadon "test de Turing", propuesto por Alan Turing en 1950, según el cual una máquina es "inteligente" si cuando mantiene un diálogo con una persona, que no la podía ver, ésta no puede discernir si se trata de una máquina o un humano.
La experiencia que acabo de mencionar, dista, evidentemente, de ser concluyente, pero indica por dónde van los tiros.

Sobre lo de que "Cuando te hagas mayor, puede que no tengas empleo", pocas dudas pueden existir.
Hace unos días escuché unas declaraciones de un experto que afirmaba que en un futuro próximo la robotización eliminará 70 millones de empleos, pero que creará alrededor de otros 50 millones.
La verdad es que no se sabe la extensión del efecto de la robotización, sí que es imparable, que ya está aquí y que al menos una buena parte de los empleos a los que dará lugar exigirán de formación especializada, formación que habrá que ir actualizando constantemente.

Giuseppe Tomasi di Lampedusa, el inolvidable autor de El gatopardo, acaso lo diría con una variante de su famosa frase ("Es necesario que todo cambie si queremos que todo siga igual"), diciendo: "Para que todo siga igual (tener trabajo), deberás cambiar continuamente".

Una cuestión que surge inevitable es la de si nos estamos preparando para ese futuro inminente, un futuro en el que primará la interdisciplinariedad. Creo que no, no desde luego en España.
Hace no mucho tuve la oportunidad de preguntar, en ocasiones diferentes, a dos políticos españoles que ocupan puestos muy importantes (uno ya no) qué medidas estaban diseñando para ese futuro.
No me miraron como a un alienígena (estas personas tienen tablas), pero la vaciedad de sus respuestas mostraba con claridad que ni se les había pasado por la cabeza.
Y las escuelas y universidades tampoco ofrecen demasiado al respecto.

En cuanto a los macrodatos, los big data, es evidente que aliados con la IA nos observan constantemente, y van condicionando nuestras existencias con una rapidez y penetraciòn que raya en la ubicuidad. Por supuesto que hay aspectos positivos en ello. Uno de los ejemplos que cita Harari es el de cómo intervendrán en el control de nuestra salud.

"Dentro de unas pocas décadas", escribe, "algoritmos de macrodatos alimentados por un flujo constante de datos biométricos podrán controlar nuestra salud a todas horas y todos los días de la semana". "La gente", añade, "gozará de la mejor atención sanitaria de la historia, pero justo por eso es probable que esté enferma todo el tiempo: siempre hay algo que está mal en algún lugar del cuerpo".

No quiero imaginarme el aumento de hipocondríacos a lo que semejante riada de información dará lugar, ni a lo que esto representarà para los sistemas públicos de salud: una carga insoportable, que afectará al conjunto del sistema, a la vez que abrirá otra brecha (a la ya anunciada de las consecuencias de la medicia genética) entre los que se puedan permitir atención privada y los que no.

Terminaré con otra cita de Harari, quien después de señalar que "los humanos estàn acostumbrados a pensar en la existencia como un drama de toma de decisiones", se pregunta: "¿Qué pasará con esta forma de entender la vida si cada vez confiamos más en la IA para que tome decisiones por nosotros?"...

Es una buena pregunta, que atañe tanto a cada uno de nosotros como a los mejores sistemas (léase "democracia") que hemos inventado para regular nuestras vidas en comunidad.

Un saludo.


P. D.: Texto completo publicado la semana pasada por José Manuel Sánchez Ron.
Para los que no sigan el hilo "Una del espacio" en Miscelánea, donde tambièn anoto algunas veces artículos de esta persona, comentar que nació en Madrid (1949), es físico, profesor de la UAM, historiador y divulgador de la ciencia, ha publicado más de 40 libros, sillón G de la RAE, ha dirigido colecciones, y ha dado cursos y conferencias en multitud de universidades en España y en el extranjero.

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Mensaje  JOSE ANTONIO MARTINEZ el Dom 28 Oct 2018 - 13:42

Hola.

Si ya era discutido definir la palabra "arte" y diferenciar lo que es de lo que no, una nueva variable se suma a este debate: la Inteligencia Artificial (IA).
Capaz de derrotar a grandes maestros del ajedrez, ahora ha sido puesta al servicio de la creación plástica por un conjunto de artistas franceses contemporáneos, programadores y amigos llamado Obvious.
Uno de sus miembros, Gauthier Vernier, explicó a la cadena estadounidense CNN cómo se dieron cuenta de que "los algoritmos eran capaces de crear nuevas imágenes", añadiendo que "nos quedamos asombrados con su potencial".

Llevan 1 año de actividad y Obvious saltó el jueves pasado (madrugada del viernes en España) al estrado internacional gracias a todo un hito: la subasta de uno de sus cuadros en Christie's de Nueva York, tras màs de 6 minutos de pujas, por 432.500$ (379.000€).

40 veces más de su valor inicial estimado en 10.000$.

La obra se titula "Retrato de Edmond de Belamy", y esta venta señala la llegada del arte creado por IA al mundo de las subastas.

El "autor" de Edmond de Belamy (un programa informàtico), firma su obra con un seudónimo: "min G max D x[log(D(x))] + z[log(1-D(G(z))].
No son caracteres al azar, sino una sección del algoritmo que emplea.

Dicho algoritmo tiene 2 partes, según explicó Hugo Caselles-Dupré, otro miembro del grupo: "Por una parte, está el Generador, y por otra, el Discriminador".
Alimentan el sistema con la información de 15.000 retratos pintados entre el siglo XIV y el XX.
El Generador crea una nueva imagen basado en eso, y el Discriminador intenta localizar las diferencias entre una imagen creada por humanos y una imagen creada por el Generador.
El objetivo es engañar al Discriminador para que piense que las nuevas imágenes son retratos reales.
Cuando el sistema ha "ideado" la pintura, se utiliza una impresora de inyecciòn para plasmar la imagen sobre un lienzo.

El proceso de este algoritmo es màs parecido al que realizan los artistas de lo que se podría pensar, según sus creadores.
Explica Gauthier Vernier: "El sistema mira los retratos igual que como lo haría un pintor. Es como caminar por un museo para inspirarse, solo que nosotros alimentamos el algoritmo con esos cuadros, y el algoritmo realiza esa creación visual".

Este cuadro subastado forma parte de una serie realizada por Obvious de 11 retratos de miembros de la misma familia ficticia, todos ellos nobles pertenecientes al árbol genealògico de los De Belamy.
Los lienzos van desde los más realistas hasta otros más abstractos, aunque mantienen una estética similar.

Según Juan Domingo Tardós (profesor de IA en la Universidad de Zaragoza), lo que ha hecho Obvious "no es inconcebible", y "en los próximos años veremos cosas sorprendentes. Cuando vimos el primer sistema que era capaz de detectar cáncer de piel (y lo hace mejor que muchos dermatólogos), nos quedamos con la boca abierta. En los últimos años han cuajado las técnicas necesarias para hacer este avance espectacular".

La discusión sobre si "Retrato de Edmond de Belamy" es arte o no lo es, es compleja, pero, para el profesor estaríamos hablando ya de otra materia.
Comenta: "El truco está en que el programa aprende de los humanos. El sistema es capaz de aprender los patrones de esas obras de arte y hacer variaciones, pero la mayoría no tendrán una apariencia aceptable o no serán inteligibles".

Otro interrogante que se abre ahora es quién es el autor de ese cuadro.
Afirma Casselles-Dupré, dejando aún más abierto el debate: "Si el artista es el que crea la imagen, entonces sería la máquina. Si el artista es el que tiene la visión y quiere compartir con el mundo un mensaje, entonces seríamos nosotros".

Aún con todo, a pesar del éxito de esta primera subasta de una obra de Obvious, y al contrario que en otros combates máquina-humano como los de ajedrez, de momento los segundos siguen ganando.
Pero por poco: en la misma sesión de Christie's, solamente una creaciòn de Andy Warhol, la serie de serigrafías "Myths", fue vendida por más dinero, en concreto 780.500$.

Un saludo.

JOSE ANTONIO MARTINEZ

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Re: Música e Inteligencia Artificial.

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