Wagner. Discografía completa

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Re: Wagner. Discografía completa

Mensaje  jibanezm el Sáb Ene 07, 2017 6:55 pm

Thorensbcn escribió: Todas las versiones de la tetralogía son muy interesantes. La de Solti, mi favorita.

Esto es lo más importante, si a tí te gusta Solti, poco más hay que decir, ¡al final se trata de que cada cual se encuentre satisfecho con lo que escucha!

Saludos, Jesús
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Re: Wagner. Discografía completa

Mensaje  jibanezm el Mar Ene 17, 2017 11:45 pm

Revisando en youtube veo que está disponible el film “Wagner” de Tony Palmer en versión original en inglés, con más de siete horas de duración.

Recomiendo este film a los interesados en Wagner, a mi me parece magnífico, aunque sólo sea desde el punto de vista del arte cinematográfico, dejando aparte si la imagen que transmite del genio sajón es históricamente exacta o no, Richard Burton en el papel de Wagner y Storaro a cargo de la fotografía, los pasajes musicales que puntean el largometraje a cargo de Solti & Decca.

Más información del film en la wikipedia en inglés: Wagner (1983)

Dejo el enlace de los videos de youtube (cuatro partes):






Quién esté interesado en la traducción al español, creo que también está disponible en youtube la versión de esta cinta que se hizo para TV, troceada en varios capítulos.

En formato DVD, en español está el siguiente título:




También está disponible una edición en DVD con la versión original en inglés y la traducción al alemán, la ventaja sobre la edición anterior es que la imagen está restaurada y se ve bastante mejor:

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Re: Wagner. Discografía completa

Mensaje  Fibiensa el Vie Jul 21, 2017 11:04 am

jibanezm escribió:
Barbablue escribió:No soy experto en Wagner, de hecho estoy en pañales y entrando en sus óperas, quizás sea por este desconocimiento que me gusta el Wagner de Barenboim, el de Thielemann a pesar de tener muy buenas críticas me dejó un tanto frío, pero a parte de las referencias  de siempre - me gusta el Wagner de Bohm .  me extraña que no se haya mencionado  la Tetralogía de Boulez

El tema me interesa mucho, pero yo tiro por lo actual aunque solo sea por disfrutar de buenas grabaciones y me cuesta creer que a día de hoy las principales referencias sean siempre tan antiguas por no decir viejas, que en todos estos años no haya grandísimas interpretaciones que puedan constituirse en nuevas referencias, en fin, solo es una reflexión que daría para un post dedicado y no es mi intención desvirtuar este hilo

Saludos

Hola Barbablue, tu opinión es bienvenida, y en modo alguno desvirtúa este hilo, antes bien, lo enriquece, ya que supone contrastar ideas y pareceres diferentes.

La selección de Anillos que he incluido en la discografía sugerida atiende obviamente a mi criterio particular, y la restricción global auto impuesta es que la lista final no sea interminable, aunque eso sí está pensada para satisfacer tanto a los que dan toda la importancia a la calidad del sonido como a los que están dispuestos a sacrificar algo de la misma en aras de explorar las facetas más artísticas de entre las grabaciones disponibles.

Con estos criterios en mente, el registro nuclear de la lista propuesta es el de Keilberth ’55, porque reúne prácticamente todo lo que se puede pedir a una grabación del Anillo: grandes cantantes, dirección musical eficaz, grabación en vivo y en Bayreuth, y gran sonido. Este sería el registro que yo recomendaría a los que quieran disponer de una sola grabación de referencia.

Sin embargo el Anillo es como un Himalaya dentro de la música clásica, coronar su cima es muy difícil, pero, puestos a hacerlo, existen varias vías de ataque posibles. El registro de Keilberth representa la vía de ataque estándar: tempi ligeros y adecuadamente metronómicos y ritmos y fraseos sensibles pero moderados. Es un estilo de dirección más bien neutra que en manos expertas puede suscitar el efecto teatral que requiere el drama. No obstante hay otros directores que han conseguido lo mismo, suscitar este efecto teatral, pero a través de otras vías de ataque más excitantes artísticamente hablando –y meritorias desde mi punto de vista, y estos son Furtwängler y Knappertsbusch. Furtwängler realza la parte orquestal y estructural de la obra sin dejar de mostrarnos el tono heroico que pensó Wagner para este drama. Y Knappertsbusch amplifica al máximo la parte dramática de la obra sin abandonar el componente sinfónico de la melodía infinita, cosa que también demandó Wagner a esta música. De ahí que haya incluido en mi lista los registros de Knappertsbusch ’56 y Furtwängler ’50 y ’53.

Son lecturas imprescindibles a pesar de su calidad de sonido no óptima si se compara con los estándares de la industria discográfica de estudio. Kna nos permite disfrutar una vez más -al lado de Keilberth- del reparto de ensueño de la primera época del Nuevo Bayreuth liderado por Hotter, Varnay y Windgassen; y Furtwängler nos propone dos de las incuestionables sopranos dramáticas del canto wagneriano: Kirsten Flagstad (Milán) y Martha Mödl (Roma). En ambos casos Ferdinand Frantz es Wotan, un barítono-bajo dramático sin la finura de Hotter a la hora de moldear el fraseo a las exigencias dramáticas del momento pero que no le va a la zaga en absoluto en cuanto a nobleza y aplomo. El Dios-Wotan de Frantz es otra maravilla de la década prodigiosa del Anillo. Los Sigfridos de Furtwängler (Svanholm, Lorenz y Suthaus) son menos espectaculares que el de Windgassen en buena forma vocal, pero también forman parte de la mejor historia del canto wagneriano de todos los tiempos. Se puede decir que, en media, el grupo de cantantes de que dispusieron Keilberth y Knappertsbusch es más consistente que cualquiera de los repartos de Furtwängler, pero Furt suple esta desventaja con su magia al dirigir y la forma en que galvaniza a sus cantantes y a su orquesta para conseguir un efecto dramático irresistible. Respecto a la calidad de la orquesta de La Scala y de la RAI, es habitual leer en las reseñas que es deficiente. No es cierto. Salvo excepciones (la percusión en La Scala y el metal en la RAI, y sólo por momentos en este último caso, ya que la cosa mejora conforme se avanza en las jornadas), el timbre y precisión de los intérpretes es muy “wagneriano”. Esto es algo que han puesto bien de manifiesto los reprocesados recomendados de SWF (CD) y EMI-Warner (SACD).

Llegados a este punto, ya podemos contar cuatro Anillos en mi selección. El quinto, el de Barenboim “en vivo” en el Bayreuth de principios de los noventa, va por su gran factura sónica: ingeniería de sonido digital para el que quiera poner a prueba a su equipo de audio doméstico. Los cantantes y la dirección son discutibles, pero dicho queda que esta grabación es para los audiófilos que no admiten concesiones. El último Anillo sugerido, el “viejo” de 1927-32, se puede considerar como una licencia del compilador, sólo para los interesados en la historia de los registros del Anillo –aunque el Sigfrido de Lauritz Melchior es para quitar el hipo, se puede adquirir suelto reprocesado por Naxos.

A partir de lo anterior, ¿qué registros se quedan fuera del tintero y merecerían estar en una selección más completa de grandes grabaciones del Anillo? Para mí sólo Krauss ’53 y Böhm ’66. Pero Krauss tiene peor sonido que Keilberth ’55, y de ahí la omisión. Y Böhm cuenta con otra de las enormes sopranos dramáticas wagnerianas, Birgit Nilsson, aparte de un elenco de cantantes que hoy día sería el sueño de cualquier productor del Anillo. Aparte de que el director forma parte de la nómina de ilustres oficiantes del Anillo. Por todo ello normalmente se suele catalogar esta grabación de Böhm como la ideal para iniciarse en Wagner. Pero ese rol lo asigne a Keilberth ’55, y decidí sacrificar por tanto este Anillo icónico de la segunda producción de la Tetralogía de Wieland Wagner en el Nuevo Bayreuth. Pero ahora que tengo la ocasión, aprovecho para recomendarlo fervientemente a los que quieran tener una visión más completa de las mejores grabaciones del Anillo.

¿Solti? Un grabación legendaria, mítica, de sonido soberbio y con una gran orquesta, pero que hoy día no resiste la comparación con otras grabaciones ya comentadas al nivel de impacto dramático y dirección musical. El famoso musicólogo Deryck Cooke, comparando este registro con el de Furtwängler ’53, introdujo en su momento una categoría discográfica justamente famosa: el logro discográfico (Solti) vs. el acontecimiento discográfico (Furtwängler).

¿Boulez? Definitivamente no desde el punto de vista dramático y musical. Sólo recomendable a quién desee disfrutar en óptimas condiciones de la transparencia del tejido orquestal wagneriano. Por cierto la última edición de Philips en CD del año 2006 tiene un reprocesado “e s p e c t a c u l a r”.

Sobre la última cuestión que planteas, mi opinión es que es prácticamente imposible hoy día hacer un Anillo de referencia. O si lo prefieres, te diría que la probabilidad de que eso ocurra es menor del 1%, es decir, que habría que grabar más de cien Anillos para que existiese alguna chance de que uno de ellos saliese de categoría sobresaliente. ¿Los motivos? Cada grabación del Anillo es hija de su época. Y hoy día no existen ni los cantantes ni la categoría de directores musicales capaces de escalar el Himalaya musical que supone la Tetralogía.

En términos generales el canto wagneriano exige resistencia física, potencia, excelente fraseo en la zona de paso y gran sentido de la línea melódica (legato). A priori nada anormal, máxime cuando sabemos a ciencia cierta que han existido en el pasado cantantes con estas características. Pero no debemos olvidar que estos cantantes se formaron en unas condiciones muy diferentes a las actuales: gran interés del público por el teatro lírico, también por Wagner como compositor, y puestas en escena respetuosas con las intenciones del compositor. Hoy día la música clásica en general ha sido arrinconada hasta la mínima expresión por la música popular y el jazz, y el teatro lírico como arte, en particular, es posible que no subsista a las vicisitudes del siglo XXI. Además, los elevados costes que demanda una producción como el Anillo cuando se quiere hacer de acuerdo a las prescripciones del compositor ha hecho que se tienda a las producciones baratas, “de autor”, en las que Wotan puede salir en pijama dando órdenes a Brunhilde por teléfono sentado en un sofá. Por último, hoy día Wagner no es un compositor en boga, en los tiempos que corren en que se persigue la inmediatez en todo, dedicar mucho tiempo a entender y profundizar en sus obras es un anacronismo. En fin, todo lo anterior hace que hoy día, comparado con hace noventa años por ejemplo, haya menos personas que eligen ganarse la vida como cantantes líricos y que a su vez tengan menos oportunidades de “entrenar” el canto wagneriano en condiciones adecuadas –cantar a Wagner mientras se simula comer un bocadillo no estimula precisamente el fraseo heroico que requiere esta obra. En el panorama actual el déficit de sopranos dramáticas de nivel es alarmante –después de Waltraud  Meier, un yermo absoluto, mientras que en la parte de tenores y barítono-bajos dramáticos todavía hay algo donde escoger, pero en cualquier caso, en conjunto, hoy día es muy difícil ensamblar un buen elenco de cantantes wagnerianos para el Anillo.

Sobre los directores musicales, no me voy a extender. Simplemente falta la sensibilidad y la inspiración necesarias para elaborar poéticamente una obra de la magnitud de la Tetralogía. Directores musicales verdaderamente artísticos siempre hubo pocos, pero la espiral de especialización y profesionalización del oficio de director de orquesta que hemos vivido en las últimas muchas décadas ha acabado de anestesiar cualquier instinto que hubiese en la dirección contraria en las nuevas generaciones de aspirantes. Un falso “objetivismo” se ha instalado como el leitmotiv del director de orquesta moderno, que se afana muchas veces en buscar sonoridades o dinámicas inauditas y perfectamente ejecutadas en tal o cual lugar de la partitura en lugar de intentar moldear una obra musical de acuerdo a una visión orgánica e intelectual. Del pasado sólo queda Barenboim como director musical con cierto afán de trabajar la hermenéutica aplicada a las obras musicales, y en la actualidad, en el Anillo, sólo Thielemann y Asher Fisch han mostrado hasta ahora cierta afinidad con la obra, aunque sólo sea por actitud antes que por convicción. Por lo demás, “poner las luces cortas y seguir la línea” marcada por la partitura es la máxima a seguir, y de ahí el estilo “rapsódico”, ecléctico, que ha marcado a las grabaciones de la obra de un tiempo a esta parte –Mike Ashman dixit.

No obstante el devenir del arte no sigue ninguna lógica identificable, por lo que entra dentro de lo posible que las nuevas generaciones de directores musicales, que ahora tienen 30 ó 40 años y están en pleno proceso de aprendizaje práctico, puedan llegar a producir una grabación del Anillo de referencia en un futuro no muy lejano –aunque la escasez de cantantes y la crisis de la música clásica juegan en su contra.

Saludos, Jesús.

Buenos días,
Y muchas gracias a los que hacéis posible este hilo, estupendo.
Presentando, lo primero, mi desconocimiento,  intervengo para decir que acabo de encargar  El Anillo de Keilberth 55.
Aunque prefiero los discos,  viene en Cds por transportabilidad.
Espero con ello  adentrarme en Wagner y seguro que la disfrutaré mucho, largo tiempo.  

Saludos,

Fibiensa
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