2ª de Mahler, Berliner Philharmoniker

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2ª de Mahler, Berliner Philharmoniker

Mensaje  César el Mar 3 Sep 2013 - 13:18

Hola.

He encontrado por casualidad esta pequeña reseña que escribí en su día y no me he podido resistir a publicarla.

Sinfonía Nº 2 Gustav Mahler, Auditorio Alfredo Kraus, 28 de febrero del 2007  

No sé como intentar describiros lo que sucedió anoche en el Kraus como clausura del Festival de Música de Canarias en Gran Canaria, pero lo intentaré. No quiero ser superlativo en mi adjetivación, pero no me queda otro remedio. Sublime, colosal, emocionante, emotivo, épico, etc, etc, son sólo algunos de los tantos adjetivos que me vienen a la cabeza para describir la triunfalista, pero no menos lírica, obra de Mahler interpretada por la B.P.

Empezaré con el Auditorio en si. Superados los iniciales desajustes acústicos (normales por otro lado) de la sala sinfónica en sus inicios, ahora está sonando en toda su magnitud, y lo digo teniendo en cuenta los desafíos acústicos que presenta una obra como la 2ª, con la percusión atronando como si de una batalla campal se tratara, pero también de los solos de trompa, que parecían venir directamente del mas allá, en la realidad, del foyer del Auditorio, con una sutileza y definición magnifica.

¿De la orquesta qué se puede decir de que no se haya dicho? Me ciño a las palabras de Sir Simon Rattle, director artístico de la misma:

“Cada uno de los músicos pone algo muy personal en cada concierto" En esa línea, recalcó que una de las señas de identidad de su orquesta es que desde su fundación dos siglos atrás, “siempre ha sido una democracia donde cada músico tiene algo que expresar y, como tal, aporta sus ideas propias al grupo, después, nos juntamos y tocamos como animales rabiosos” Y efectivamente, así fue, ni más ni menos. Precisamente, esa idea es la que mejor le va a la obra de Mahler, y así veías a los músicos dándolo todo. Destaco especialmente la labor de los chelos y contrabajos, sobre todo en los pasajes iniciales del primer movimiento. También los metales merecen un elogio, en especial las trompas, tan importantes en en esta obra. La orquesta sonó gloriosa, con un sonido de enorme elasticidad y brillantez.

La dirección de Sir Simon Rattle, apasionada y vibrante, controlando de una manera casi febril, todos los acontecimientos, con especial dedicación a los pianísimos, que dirigía muy “de cerca” y con mano férrea enguantada en seda. Aunque quizá ese apasionamiento haya sido un tanto efectista, con cierto abuso de los contrastes dinámicos, por ejemplo

A destacar también especialmente la mezzo Bernarda Fink, muy emotiva la interpretación del O Röschen Rot! no solamente por la tonalidad de su voz, sino por la carga dramática que le imprimió, una sensación de recogimiento interior muy sincero y apropiado, algo evidentemente presente en toda la obra.

El Orfeón Donostiarra en su tónica, magistral, controlando desde los sutiles pianísimos hasta las dinámicas más extremas.

El público, entregado de principio a fin, brindó una ovación de las más extensas que recuerdo en ocasión alguna.

Definitivamente, uno de los mejores conciertos que he escuchado en mi vida. De tal manera que hablaba con Teriyaki de lo mal que lo paso en estos acontecimientos, la carga emocional y dramática es tan visceral que parecen haberme dado una paliza.

César
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